Polvo de Estrellas

El presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy (www.lamoncloa.gob.es)

Europa vive su momento más delicado de los últimos 50 años. Los próximos meses son cruciales para determinar cuál será el futuro político de nuestro continente.

El pasado sábado, Rajoy convocó una rueda de prensa para explicar el rescate europeo a los bancos españoles. Nuestro presidente no sólo negó que se trate de un rescate (como sostiene toda la prensa extranjera), sino que además añadió entre sonrisas: “A mí nadie me ha presionado, ahora, no sé si debería decir esto que voy a decir: el que ha presionado he sido yo”. Después, viajó a Polonia para presenciar el partido de la selección. Su imagen celebrando el gol de Fábregas fue portada en varios medios europeos.

El gobierno también filtró a la prensa un SMS que Rajoy envió a De Guindos durante la negociación: “Aguanta, somos la cuarta potencia de Europa, España no es Uganda”. La intención del Ejecutivo con este show era clara: mostrar que somos los amos del chiringuito y que los demás países se rinden ante las dotes de liderazgo de nuestro presidente.

(No os perdaís esta comparación entre las economías de España y Uganda hecha por la BBC).

Poneros en la piel del negociador alemán que tiene que vender el rescate a sus votantes y sabe que muchos periódicos de su país le pondrán a caldo. ¿Qué pensaríais? Pues que Mr. Mariano os está tomando el pelo. ¿Qué saldrá diciendo en público después de la próxima negociación? ¿Se irá a celebrarlo a la mansión Playboy?

Desde España nos gusta echar la culpa de todo a Merkel. Pero Merkel, como cualquier otro político, vive obsesionada por la popularidad ante sus votantes y las elecciones del próximo año. Ahora mismo, el discurso que más vende en Alemania es que “los ciudadanos del sur de Europa somos unos vagos que nos aprovechamos del trabajo de los alemanes”. El discurso más popular en Madrid es que “los alemanes sólo nos quieren para hacer negocio”.

Las crisis económicas son el mejor fermento para el patriotismo más cateto. No hace falta retroceder a la Europa de los años 30 para comprobarlo: mirad estas portadas de La Razón, Bild (el periódico más leído en Alemania) o Dimokratia (un diario griego).

(Bild titula: “Los griegos quieren nuestro dinero“. Dimokratia: “El rescate os hará libres. Dachau!“).

Europa cometió un pecado capital: establecer una unión monetaria antes que una unión política. Las consecuencias de este error se han multiplicado durante la crisis. Alemania tiene su tasa de desempleo en mínimos históricos mientras España está en máximos históricos. Alemania paga por su deuda a 10 años un 1.4%, mientras España paga un 6.7%. Como las diferencias económicas se están disparando, los intereses de cada país son cada vez más divergentes. Cualquier acuerdo es muy dolorosos para todas las partes.

Es triste reconocerlo, pero parece que los adversarios políticos sólo son capaces de escucharse cuando hay mucho dolor de por medio. Durante la Transición, personas que habían sufrido el exilio durante décadas fueron capaces de sentarse con ministros franquistas y acordar una Constitución. No pretendo sostener que nuestra Transición fue perfecta, sólo recordar que el dolor humano acumulado entre sus protagonistas era infinítamente más profundo que el que pueda existir entre Rajoy y Merkel. La generación de políticos franceses y alemanes que comenzó a construir la Unión Europea fue aquella que conoció los horrores de la Segunda Guerra Mundial.

Sr. Rajoy, dispénsenos de sus arrebatos de grandeza. Cada vez que usted hace el ridículo en Europa, nosotros lo pagamos muy caro.


El pintor Toño Velasco muestra su retrato de Ángela Merkel perteneciente al proyecto 'Ensayo sobre la burla'. Pincha sobre la imagen para ver el reportaje realizado en Periodismo Humano (Foto: Patricia Simón)

Querida Angela,

Disculpa que te escriba en castellano, pero mi nivel de alemán es similar al de un orangután de Borneo en época de apareamiento. Puedes pedir a tus colegas Zapatero o Rajoy que te traduzcan esta carta. Ambos son celebrados políglotas, como supongo descubriste en las reuniones del Consejo Europeo.

Ahora en serio. Uno de los aspectos que poca gente conoce de ti, es que eres doctora en física. Entre 1978 y 1990 fuiste investigadora en la prestigiosa Academia de Ciencias de Berlín y publicaste importantes artículos en el campo de la química cuántica. Supongo que eso ayuda a explicar por qué, mientras España recortaba su inversión en ciencia un 35% desde el comienzo de la crisis, Alemania la aumentaba un 20%.

Angela, te envío esta carta porque cada día estoy más preocupado de que tu gobierno nos haga un griego a los españoles. Sí, ya sabes, que vengáis al “rescate” y nos impongáis reformas similares a las que habéis forzado en Grecia: cambio de la Constitución para que el pago de la deuda tenga prioridad sobre cualquier gasto social, descenso del salario mínimo un 23%, recorte de pensiones y gasto sanitario, etc.

Desde que comenzó el “rescate”, el desempleo en Grecia se ha duplicado, el salario medio ha caído un 30% y se han disparado el número de personas sin hogar y los suicidios. Bravo, Angela, sois unos fenómenos de la empatía y la solidaridad humana.

Se dice que España debe hacer recortes porque “nuestro gasto social es insostenible”. Una y otra vez nos repiten que “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”.

El problema de esos argumentos es que se desmoronan cuando uno mira los datos. El gasto público de Francia corresponde al 56% de su PIB, Portugal 49%, Grecia 50%, Irlanda 49%, Italia 50%. Incluso los británicos, ¡tan liberales ellos!, tienen un gasto público del 49% de su PIB. El gasto público en España es el 43% del PIB, 6 puntos por debajo de la media en la eurozona. (Fuente: Eurostat, 2011).

Si acabamos intervenidos no será por el exceso de gasto social, sino por el agujero financiero de nuestros bancos.

A los banqueros les encanta alabar las virtudes del capitalismo. Permíteme que les recuerde cómo funciona el sistema capitalista, pues parece que lo han olvidado de repente. Cuando una empresa toma decisiones erróneas o está mal gestionada, la empresa se va a la quiebra. Nadie obliga a un banco a conceder un crédito o una hipoteca. Durante el boom, los bancos dieron hipotecas a mansalva porque creían que era el negocio perfecto. Pero la burbuja estalló y ahora nos exigen que compensemos sus pérdidas con dinero público.

Mi tío es charcutero, pero cuando su negocio va mal, él no puede pedir una inyección financiera del Estado. Resulta que Rodrigo Rato sí puede. Más irónico aún: los ciudadanos estamos pagando por los excesos de los banqueros. Te aseguro que los recortes en sanidad pública no afectan demasiado a Emilio Botín. Nuestro capitalismo es digno de los Monty Python.

Angela, hasta aquí he sido educado. Pero si no podemos arreglar esto por las buenas, lo haremos por las malas. Como se os ocurra ponernos la mano encima, deportaremos inmediatamente a todos los alemanes que se tuestan en nuestras playas. Ya verás tú cuando esos angelitos se encuentren de vuelta en Kiel y descubranque el mar Báltico es un poco más fresquito que el Mediterráneo. Te van a organizar una revolución que ríete tú de ya-sabes-quién.

Como gesto de buena voluntad, te propongo que salgamos juntos a disfrutar de una noche de música techno por las discotecas de Berlín. Quién sabe, quizás surge el amor y acabamos retozando al amanecer bajo la cúpula del Bundestag.

No te preocupes, yo pago los profilácticos.

Dr. Alberto Sicilia.

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Un manifestante encara a integrantes de la policía antidisturbios durante los enfrentamientos tras una protesta en el exterior del parlamento griego en Atenas, Grecia, el domingo 12 de febrero de 2012. (Foto AP:Thanassis Stavrakis)

Grecia: el fin de Europa

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08.05.2012 · Bostjan Videmsek · (Atenas)

Grecia está siendo transformado en un clásico país tercermundista. El desempleo entre los jóvenes ha llegado al 50 por ciento. El salario mínimo mensual bajó de 800 a 568 euros. Uno de cada once residentes de Atenas tiene que acudir a los comedores públicos de las ONG. “Somos las primeras víctimas de la guerra mundial financiera (…) La única pregunta es quén será el siguiente”, vaticina Yannis Michalopoulos, propietario de una tienda de muebles.

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